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El papel de las mujeres en la ciencia



Acabamos de celebrar el Día Internacional de la Mujer, y en Bioo Education nos ha parecido una excelente ocasión para repasar el papel de las mujeres en la ciencia. Pero ¡empecemos haciendo una aclaración!


«De hecho, no me gusta que me llamen “mujer matemática”. Soy una persona matemática que resulta ser una mujer. Nunca me he sentido a gusto siendo una mujer matemática. Creo que le pasa a todas las científicas. No quieren ser vistas como la mujer o la negra o la estadounidense. Quieren ser valoradas por lo que hacen, por su propio trabajo.»


Estas son las palabras de Karen Uhlenbeck, matemática galardonada con el premio Abel. Y ¡no podríamos estar más de acuerdo! Sin embargo, la realidad es que los nombres de científicos masculinos suenan mucho más que los de sus compañeras de profesión. Por eso, queremos darte a conocer con este artículo a algunas de las féminas que han marcado un antes y un después en la ciencia.


Más allá de Marie Curie


Edison, Tesla, Newton, Einstein… ¿Verdad que todos estos nombres te resultan conocidos? En cambio, cuando hablamos de mujeres en la ciencia, la lista suele terminar en Marie Curie.


Por supuesto, su contribución a la comprensión de la radioactividad fue más que destacable. Y no podemos dejar de admirar el hecho de que obtuviera dos premios Nobel. Pero la verdad es que hubo y hay muchas más científicas, muchas de las cuales no vieron justamente reconocido su trabajo. A todas ellas dedicamos este artículo, y es que en Bioo Education nos entregamos por completo a la inclusión de las mujeres en los sectores científico y tecnológico.


Y, entonces, ¿quieres saber más sobre las mujeres en la ciencia? ¿Sobre esas mujeres que dedicaron su vida a descubrimientos de los que hoy seguimos beneficiándonos? ¡Sigue leyendo!


Conocemos a las mujeres en la ciencia


Si hablamos de mujeres en la ciencia, hemos de empezar mencionando a Hipatia de Alejandría: la primera mujer científica. Desgraciadamente, su trabajo se perdió y solo podemos conseguir referencias en citas posteriores. Desgraciadamente también, su aportación finalizó cuando fue asesinada por sus avanzadas ideas sobre filosofía y ciencia, algo en lo que ser mujer también tuvo su papel.


Pero saltemos ahora al siglo XX. ¿Te suena el nombre de Dorothy Crowfoot Hodgkin? Obtuvo el Premio Nobel de Química en 1964, y fue la tercera mujer en conseguirlo: después de Marie Curie y su hija, Irene Joliot-Curie. Aunque no lo tuvo fácil, porque fue la única mujer -junto a una compañera- que consiguió permiso para estudiar química en una clase en la que el resto de alumnos eran chicos. Desde entonces se dedicó al uso de cristalografía por rayos X en el estudio de la estructura de las moléculas, algo que luego se ha aplicado en el tratamiento de diversas enfermedades.


Otras mujeres, sin embargo, obtuvieron peores resultados. Sophie Germain es un ejemplo de ello. Nacida poco antes de la Revolución Francesa, le tocó vivir en una época en la que no se admitían mujeres en la Escuela Politécnica de París. Inteligente como era, encontró la forma de hacerse con los apuntes y presentar un trabajo con nombre masculino, así como para cartearse con importantes matemáticos contemporáneos. Siempre usando un pseudónimo; de hecho, cuando se presentó como mujer, tuvo que soportar la condescendencia de sus compañeros de profesión.


Rosalind Franklin, por su parte, hizo importantes aportaciones en el estudio del ADN. Pero su trabajo se distribuyó sin su permiso y ya había muerto cuando se concedió el Nobel a sus descubrimientos. Otro tanto le sucedió a Jocelyn Bell, descubridora de los púlsares; sí, su trabajo consiguió el Nobel de Física en 1974, pero los que fueron galardonados fueron Anthony Hewish -su director de tesis- y Martin Ryle.


A Lise Meitner se le añadió el hecho tener ascendencia judía, habiendo nacido en Viena y trabajado en Alemania por 30 años, durante el nazismo. A pesar de haber participado en el descubrimiento de la fisión nuclear -y aquí volvemos al inicio de nuestro artículo, porque intentó ir a trabajar al laboratorio de Marie Curie-, tuvo que ver pasar el Nobel. Este se concedió a Otto Hahn, con el que colaboró en Berlín, y la contribución de Meitner fue obviada.


Una lista que no terminaría


A pesar de concluir el artículo en este punto, sería injusto decir que acaba la lista de importantes mujeres en la ciencia.


Ada Lovelace fue la primera programadora, y de hecho un lenguaje de programación recibió su nombre. Rachel Carson se dedicó por completo a la vida salvaje. Caroline Herschel fue coinventora del telescopio Herschel. Y Émilie du Châtelet fue la mujer más importante en el sector de la física durante la Ilustración francesa. No olvidemos tampoco a la española María de Maeztu, una pedagoga entregada a la igualdad entre mujeres y hombres en la educación.


Como ves, las mujeres en la ciencia han tenido un papel imprescindible. Y desde Bioo Education trabajamos para que, en unos años, tengamos muchos más nombres para incluir en nuestra lista.


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